lunes, 23 de marzo de 2009

ESCUELA URUGUAYA DE AJEDREZ

UNA RICA HISTORIA

La Escuela Uruguaya de Ajedrez comenzó su tarea en el mes de febrero de 2004.

A pesar de sus escasos años de vida, contamos en nuestro palmarés una gran cantidad de campeonatos obtenidos, tanto en competiciones individuales como por equipos, ya de adultos como de categorías menores, y tanto en la aena nacional como la internacional.

Desde nuestro humilde comienzo, año a año son más quienes asisten a nuestros cursos… y eso nos estimula todos los días!

Un breve resumen de nuestros logros deportivos puede verse en el siguiente cuadro:

Y esperamos seguir inscribiendo los nombres de los futuros campeones!!

QUE NOS PROPONEMOS

El principal capital de la Escuela Uruguaya de Ajedrez está constituido, sin lugar a dudas, por su fantástico grupo humano, la calidez de su gente y los invalorables lazos de amistad que se forjan en su encomiable entorno.

Cuidar y fortalecer este ambiente inigualable, que nos ayuda a disfrutar mucho más aún del placer de encontrarnos a jugar al ajedrez.

Y en este marco, crecemos día a día. Acompañamos y apoyamos el crecimiento y el disfrute por el juego de cada uno de nuestros alumnos, ayudándolos en el camino hacia sus propios objetivos.

Intentamos promover las actividades necesarias para que este desarrollo pueda nutrirse de su debido sustento teórico y se apoye adecuadamente en su correlato práctico.

En síntesis, siempre fue nuestro propósito el contribuir a la conformación de un espacio en el que cada uno sienta el placer de pertenecer, la vocación de aprender, el disfrute de jugar y… el deseo de volver!!

Y estamos orgullosos… acérquense y sabrán porqué.


NUESTRO EQUIPO DE TRABAJO

Director: MI Bernardo Roselli

Coordinador: Nicolás Miralles

Equipo docente:

MI Bernardo Roselli
Esteban Jaureguizar

Nuestros campeones – monitores

WFM Camila Colombo

Sebastián Perdomo

Psic. Soledad Ortiz


ACERCA DEL AJEDREZ

HISTORIA DEL AJEDREZ
Famosos científicos e historiadores, aseguran que el ajedrez fue inventado en el s.VI en la India. Su nombre original era Chaturanga o juego del ejército. Cuenta una leyenda árabe, que fue inventado por un brahmán para un jóven rajá, teniendo como elementos básicos un tablero de 64 casillas blancas y negras y dos bandos de 16 piezas cada uno.

Este juego tenía como particularidad de que el rey, pese a ser la pieza más importante, no podía hacer nada sin sus súbditos. Ante tal impresionante invención, el rajá le concedió el premio que deseara. Aprovechándose de dicha ocasión, el sabio brahmán le quiso dar una lección de humildad: se conformó con 1 grano de trigo por la primera casilla del tablero, 2 por la segunda, 4 por la tercera, 8 por la cuarta y así sucesivamente, doblando la cantidad de la casilla anterior.El joven rajá, sin pensarlo dos veces, se la concedió. Una vez concluidos los cálculos, resultó que era imposible realizar su deseo debido a que para conseguir la cantidad de trigo exigida (la cantidad era de 18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo) se necesitarían cultivar aproximadamente 76 veces toda la superficie de la tierra.

Pronto el juego se fue extendiendo, comenzando por Persia (donde datan las primeras referencias literarias al juego y de ajedrecistas: Vasav, s.VII) y posteriormente por toda Asia. Seguidamente, se introduce en el mundo árabe, siendo muy popular con el nombre de shatranj. Los árabes fueron los primeros en estudiar con una cierta profundidad el juego, plasmado en varios libros y en desarrollar el sistema algebraico.
Su introducción en Europa se remonta a la conquista de la península Ibérica por el Islam (principios s.VIII) y poco a poco se va extendiendo por toda ella de oeste a este. A partir de entonces se van desarrollando aún más los tratados y todo lo referente al juego. Posteriormente los vikingos y los cruzados también lo practicaron como entretenimiento entre guerras. En esta época van apareciendo paulatinamente variantes del ajedrez, colecciones de problemas, desarrollo de nuevas reglas (como avanzar 2 casillas el peón en su primer movimiento [ finales s.XIII] ), etc.

Debido a su situación, durante la edad media España e Italia fueron los lugares donde más se desarrolló y practicó. En 1283 el rey Alfonso X el Sabio traduce y ajusta las normas árabes del juego en el manuscrito ‘Libro del Acedrex’. Pero poco a poco los mejores jugadores irán apareciendo en Francia e Inglaterra, siendo éstos generalmente de carácter noble, a causa del aumento del número de partidas jugadas, pequeños torneos, etc.
Durante el s.XVI aparecen los primeros ajedrecistas de renombre como Lucena, Damiano, Ruy López, … además de las primeras asociaciones o clubes de ajedrez como medio de progreso en dicho juego y varias normas añadidas como el enroque, tablas en 50 movimientos, etc. Posteriormente en el s.XVII van apareciendo las primeras academias en las cuales se aprende y avanza en dicho juego, aunque a partir del s.XVIII se van a producir unos avances nunca vistos. Philidor, Ponziani, Allgaier,… aportan al juego los conceptos elementales de estrategia y táctica; y se establecen los principios básicos de las aperturas, medio juego y finales. Como curiosidad aparece el primer autómata de jugar al ajedrez, llamado ‘El Turco’.

A comienzos del s.XIX, se celebra el primer match de importancia por ser el mejor jugador del momento: La Bourdonnais- McDonnell, ganado por el primero. Aparecen ya jugadores de la talla de Staunton, Anderssen, Blackburne, Morphy, Petrov, Zukertort,…(los de la “vieja escuela”). Los premios en los torneos empiezan a ser considerables por lo que comienzan a aparecer los profesionales. Otra novedad resulta la aparición de los relojes para el control de la duración de las partidas. A finales del s.XIX se celebra el primer Match por el Campeonato del Mundo entre Steinitz y Zukertort ganando el primero y proclamándose primer campeón del mundo oficial. A partir de entonces, cada cierto tiempo se celebraría dicho match entre el campeón y un aspirante (generalmente el jugador más fuerte aparte del campeón).

EL AJEDREZ COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

Pensar puede ser divertido!!

El Ajedrez Escolar “está de moda”. Año tras año, cantidad de Colegios se suman a esta movida, proponiendo nuevos talleres en los que se puede jugar al Ajedrez, o lo plantean como una nueva asignatura de su propuesta curricular.

Pero… ¿se trata de una moda pasajera o vino para quedarse? ¿Tiene fundamentos serios? ¿Aporta a la formación del niño lo necesario como para considerarlo dentro de una propuesta curricular? ¿Es realmente un juego divertido? ¿Todos los niños pueden acceder a él o sólo los “genios”?

Muchas preguntas que buscan respuestas…. ¿Nos acompañan? Aquí intentaremos acercarnos un poco a ellas….

Lo que se dice del Ajedrez

Tanto desde el “inconsciente colectivo” como desde algunos otros lugares un poco mas “pretenciosos” científicamente hablando, mucho es lo que ya se ha especulado sobre el particular mundo del ajedrez en los contextos educativos.

Que el ajedrez ayuda a los niños a pensar que es muy bueno para matemática, que obliga a quien lo juega a concentrarse, que fomenta el pensamiento lógico, la creatividad, el juicio crítico, la sana autocrítica, la valoración de las ideas del otro, que promueve el respeto al oponente, que desarrolla el pensamiento estratégico…. Y muchísimas otras consideraciones se han barajado.

En este sentido, en los últimos treinta años, numerosos estudios de diversa índole intentaron demostrar el grado de certeza de estas afirmaciones. Por ejemplo, después de un estudio comparativo entre un gripo de niños que aprendía ajedrez y otro que no recibía clases de la materia, realizado en Bélgica entre 1974 y 1976, mostraron que los niños que habían recibido clases de ajedrez elevaron considerablemente su rendimiento académico, por lo que los investigadores que la llevaron adelante se animaron a afirmar que " tenemos bases científicas que apoyan lo que sabíamos durante todo este tiempo: el ajedrez hace a los niños más inteligentes”

Otra de las numerosas investigaciones, “The Effect of Chess on Reading Scores; Chess Program Second Year Report” (Los efectos del ajedrez en lectura de textos: reporte del segundo año del programa de ajedrez,), de Margulies (Universidad de Massachusetts, 1991), evalúa la comprensión de lectura de 53 alumnos de bachillerato que participaron en el programa de ajedrez y se comparó con los resultados de 1118 alumnos no participantes. Sus resultados también parecen ser asombrosos.

"El estudio de Margulies es uno de los argumentos mas fuertes para probar finalmente que cientos de profesores tienen en el ajedrez una poderosa herramienta de aprendizaje"., según puede leerse en la revista Inside Chess de febrero de 1994.

Cuánto hay de cierto en todo esto? Afirmarlo continúa siendo muy difícil. Pero una vueltita por el interior del aula nos ayudará a comprender cómo lo concebimos, cómo lo trabajamos y… cuánto lo disfrutamos!!

Un poquito de Historia

A lo largo de su riquísima historia, milenaria por cierto, el juego de ajedrez fue “mirado” por cada cultura desde distintos lugares. La visión de un desafío intelectual ya se encuentra presente desde sus presuntos orígenes en la India. En Oriente Medio, resultó una forma de ocio productivo muy difundida, al punto de que fueron los árabes quienes tuvieron las primeras intenciones científicas con el. Pero también quienes implantaron el juego de apuestas, hecho que lo llevó a ser un juego prohibido durante siglos por el Catolicismo, por lo que durante ese largísimo período solo fue jugado secretamente por clérigos y sacerdotes.
Oleo del Siglo X

Salido ya de su ostracismo, el Renacimiento aportó su impronta, cultivándolo desde los lugares más sensibles para que pueda dársele a este juego el lugar de un verdadero arte. Posteriormente, movimientos filosóficos importantes que dominaron el pensamiento en los albores de la Era Contemporánea, como el positivismo, influyeron notablemente en su ya avanzado desarrollo teórico, profundizando y sistematizando en sus técnicas más estrictas, para pretender elevarlo al lugar de ciencia. Ya en los últimos años del Siglo XIX, las incipientes estructuraciones del mundo moderno absorbieron a esta disciplina y organizaron su competencia, por lo que se le dio también un aspecto de deporte.

Pero desde principios del Siglo XX, las nuevas ideas en materia de Educación, surgidas al influjo de los quiebres filosóficos que se dieron en todos los ámbitos del quehacer humano causados por las profundas crisis del sistema que llevaron también a la primera Gran Guerra, incorporaron la posibilidad de tomar a este ya juego - arte – ciencia – deporte, como una importante herramienta pedagógica de la nueva forma de enseñar y aprender.


Jugamos a Pensar

Sin lugar a dudas, la primer ventaja apreciable que ofrece el ajedrez como alternativa pedagógica es su carácter lúdico combinado con su importante nivel de complejidad.

Y la segunda, menos evidente pero no por eso menos importante, es que ese nivel de complejidad es infinito, pero no impide que pueda ser jugado y disfrutado aún habiendo comprendido una ínfima parte de su verdadera dificultad.

Así, podemos disponer de esta herramienta que nos posibilita abrir un espacio de juego permanente, que puede ser abordado desde miradas cada vez más profundas, sin que estas le quiten su esencia lúdica.

Desde esta perspectiva se hace posible que el placer de jugar se haga cuerpo con la necesidad de pensar, y traslade su mágico encanto al “fastidioso” mundo del razonamiento… Esa es la gran ventaja!!

Por eso, lo que nunca debemos perder de vista en el desarrollo de la propuesta es que el sentido lúdico del ajedrez debe tener una vigencia absoluta. Sólo a partir de el es posible plantearnos instancias superadoras de las del juego por el juego mismo, e ir paulatinamente incorporando nuevos elementos, desarrollando técnicas más elaboradas, penetrando más profundamente en los misterios que encierra el maravilloso mundo del juego ciencia….


¿Sólo para genios?

Uno de los grandes mitos que envuelven al Ajedrez es el que nos dice de que sólo pueden practicarlo quienes sean lo suficientemente inteligentes como para poder dominarlo. La imagen del ajedrecista como un ser retraído, rodeado de libros, probablemente con lentes de muy alta gradación, vestido y peinado “a la antigua”, nos resulta demasiado familiar.

Esta imagen fue en realidad cultivada frecuentemente por muchos ajedrecistas de antaño que disfrutaban de ese lugar de “sabios” que les otorgaba el imaginario social, y que muy probablemente rehuían a toda posibilidad de compartir ese conocimiento con el resto de sus congéneres… el Ajedrez era sólo para los elegidos!!

Afortunadamente esto ha cambiado… y mucho. El Ajedrez se ha vuelto un juego cada vez más popular, y su incorporación a las planificaciones educativas ha colaborado enormemente a cambiar su anquilosada imagen por una más real y por qué no también, más democrática.

En efecto, la experiencia ha reforzado la lógica hipótesis de que se trata de un juego que puede ser elaborado y disfrutado plenamente por todos, sin distinción alguna de edades ni sexos, ni “Coeficientes Intelectuales”. En cada aula los niños aprenden, juegan, se apasionan, debaten diferentes posibilidades ante una situación determinada, y demuestran día a día cuán lejos está de la realidad aquella imagen huraña del ajedrecista sabelotodo… Es hora de cambiarla por la de “Ajedrez, todos lo saben!!”

La “alfabetización” ajedrecística… una etapa determinante.

Cuantas veces alguien se propuso enseñarnos a jugar al ajedrez…

- Mirá el alfil mueve en diagonal, la torre va derecho, el peón… bla bla bla… y si encerrás al rey es jaque mate y ganás… bueno, ya está… vamos a jugar?

Y entonces comienza el gran problema… todo un enorme ejército de piezas, con movimientos disímiles que no hemos terminado de digerir se encuentra a nuestro mando… y no tenemos ni la menor idea de qué podemos hacer con él!!

Así, una movida a tientas, otra y otra más… por ahí nos comen alguna pieza y…

- Tá, me aburrí! No sé como se juega a esto! Es muy complicado!

Seguramente a más de un lector le pasó alguna vez algo similar, de uno u otro lado del tablero. Y es natural que esta escena se repita una y otra vez, ya que la etapa que llamamos de “alfabetización ajedrecística” es una de las que importa un más delicado abordaje, so pena de fracasar en el intento.

En primer lugar, lo que intentamos en esta crucial etapa inicial del proceso es el crear un fuerte vínculo afectivo entre los niños y el juego., ya que sin ese lazo no será posible construir nada sustentable: el motor del conocimiento es la pasión, y el del juego el deseo de jugar… no podemos soslayarlo!

Por ese motivo, esta etapa debe ser quizá la más lúdica de todas, en ella todos los movimientos y todos los conceptos se irán comprendiendo a partir de pequeños juegos previos al dominio del conjunto de las piezas, abonando el terreno para que el acceso a toda esa complejidad resulte natural, muy disfrutable y para nada traumática.

Así, habremos recorrido con éxito absoluto el tramo más difícil, que nos abrirá las puertas a desafíos siempre crecientes. Veamos un poco cómo sigue la historia…


Percepción, Atención, Memoria

El ajedrez es una actividad intelectual que pone en juego todas las funciones básicas de la inteligencia, si las concebimos tal como las delimita la ciencia “cognitiva”, que quizá sea la rama de la psicología que más profundizó en esta problemática.

En efecto, partiendo de esas categorías analíticas, podremos apreciar como tanto la percepción, como la atención y la memoria resultan inevitablemente comprometidas en la acción reflexiva jugada tras jugada. Pero… qué entendemos por cada una de ellas y cómo se manifiestan y actúan en este proceso?

En primer lugar, cabe señalar que las funciones de la inteligencia jamás operan aisladamente unas de otras. En efecto, la función que nos resulta más familiar, la memoria, es en realidad el lugar en el que los conocimientos que han sido sintetizados y esquematizados son almacenados, pero manteniendo un determinado nivel de relaciones lógicas, lo que los hace operativos.

De aquí, que la percepción que nosotros tenemos de cualquier situación particular, no refiere simplemente a aquello que estamos viendo o escuchando, sino más bien de la interpretación o representación mental que hacemos de eso mismo. Así, si vemos el siguiente dibujo
nuestra percepción indicará inmediatamente que se trata de un cuadrado, a partir de interpretarlo desde la información (almacenada en la memoria) que contamos sobre contenidos geométricos, desdeñando la primitiva idea de verlo como “cuatro líneas unidas por sus extremos”.

Del mismo modo, durante una partida de ajedrez lo que el niño “percibe” de cada posición que se produce, es el resultado de comparar esa situación nueva con los conocimientos previamente sintetizados y almacenados en la memoria, de dónde surgirán también los esquemas de acción conocidos para situaciones que interpretamos como análogas.

Y aquí entra en juego el tercer elemento básico que es la atención. Si bien intuitivamente la ligamos a la concentración (también fundamental, y también estimulada durante el proceso), la atención hacer referencia a la capacidad de contemplar simultáneamente una multiplicidad de factores que se encuentran en interacción y conforman un todo.

Así veremos como el juego del niño evoluciona lentamente, atravesando diferentes niveles atencionales, partiendo de poder sólo captar en un primer momento lo que ocurre en el sector del tablero que el fija su mirada y descuidando completamente el resto, hasta ir logrando integrar todos los elementos luego de un paciente y laborioso trabajo pedagógico.

Las situaciones problemáticas… A desentramarlas!!

Una de las tareas más importantes a llevar adelante en cualquier práctica pedagógica, y en especial en la relacionada al ajedrez, es la de resolución de situaciones problemáticas. “El Ajedrez constituye una verdadera maqueta para la toma de decisiones”, al decir del psicólogo y docente de Ajedrez Daniel Justel, quien además integra el equipo de Coordinación del Programa de Ajedrez escolar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Este juego, por naturaleza, nos ofrece una infinita gama de posibilidades a plantear, tanto por la diversidad inabarcable de temáticas que encierra, cómo por la más vasta aún gama de alternativas particulares. Es decir, cada una de las diferentes problemáticas a abordar puede mostrase a partir de innumerables posiciones de las piezas en el tablero. Y esto también nos permite plantearnos la mayor de las diversidades en cuánto a niveles de conocimientos, o edades de los niños que participan de la experiencia, aumentando o disminuyendo el nivel de complejidad de acuerdo a las características específicas del grupo.

Uno de los puntos interesantes a resaltar acerca del tipo de problemáticas planteadas, reside en que en el ajedrez, casi como en la vida, la mayor parte de las veces las opciones válidas para afrontar una determinada situación resultan plurales, dependiendo de cuestiones estrictamente personales el adoptar una u otra.

Justamente, este tipo de situaciones nos posibilitan el proponer debates, justificar nuestras opiniones, disentir, asumir equivocaciones, sentar posturas y aceptar como válidas otras alternativas, aunque sopesando pros y contras de cada una.

Desentramar situaciones acerca de cuál es el camino más conveniente para poder dar un jaque mate, o cómo estructurar las piezas para que tengan las mejores posibilidades futuras, se conjugan con situaciones mucho menos estereotipadas y más divertidas aún, como por ejemplo descubrir, cuál un verdadero detective, cómo pudo ser que se haya llegado a tal posición, o si esto fue posible o imposible, o cómo hicieron las negras para ayudar a su rival a darles jaque mate en las tres próximas movidas, o adivinar cuáles fueron las jugadas de un equipo conociendo sólo los movimientos que realizó su oponente, entre muchísimas otras…. Un verdadero festival de alternativas!!


Tocada Movida! Controlando nuestros impulsos…

- Tocaste el alfil! Lo tenés que mover! – dijo vivazmente Martina.
- No! Estaba probando! – contestó Luca, en un intento desesperado por poder cambiar de jugada y salvar su Dama.
- Aaaahhh! Pieza tocada, pieza movida…. Hay que pensar antes de mover! – asestó serenamente la niña, poniendo fin a la discusión.

Sin lugar a dudas, esta escena se repite casi a diario en cada clase de ajedrez. El natural impulso por la acción no mediatizada por un pensamiento un poco más profundo y esclarecedor que caracteriza al niño, es el principal motivo de que esta situación se produzca tan a menudo.
Una de las principales destrezas intelectuales cuyo desarrollo el ajedrez promueve es la capacidad de anticipación. Poder dilucidar las intenciones de mi rival, cuáles son sus objetivos, y actuar consecuentemente a ello, haciendo algo para intentar impedirlos o al menos dificultarlos.

Pero esta lógica, normalmente no se da en el juego de los niños hasta un determinado momento de su aprendizaje, en el que logran superar una instancia en la que su visión de lo que acontece sobre el tablero resulta mucho más parcial, y centrada casi exclusivamente en sus propias acciones y objetivos.

Resulta importante pues, mediante la acción pedagógica, acelerar de alguna manera este proceso, para poder situarlo lo más pronto posible en esa nueva etapa en la que las ideas se verán fuertemente enriquecidas.

Una vez alcanzada esas instancias, la tarea docente podrá centrase en incrementar esa posibilidad de mediatizar sus acciones a través del pensamiento de manera cada vez mas fluida y profunda.

Así, será posible presentar situaciones problemáticas que responden al concepto de aplazamiento de juicios, las que nos prestan una invalorable ayuda. En ellas se propone que se busque no la mejor jugada posible en una determinada posición, sino más bien una cantidad importante de posibles movimientos lógicos, y, una vez seleccionados éstos, recién entonces abocarse al proceso de tomar una determinación.

Es muy valioso observar cómo la mayoría de las veces el movimiento finalmente elegido no coincide con el primero señalado, y como muchas veces, aún la movida aparentemente menos interesante era la que resultaba preferible, observación muy valiosa desde el punto de vista pedagógico, ya que pone el acento en la importancia de la búsqueda de nuevas posibilidades, y nos acerca al pensamiento creativo.

De hecho, estas técnicas de resolución de problemas complejos, fueron propuestas teóricamente por diversos estudiosos alrededor de los años 70, entre los que podemos destacar al norteamericano Edward de Bono y su exitoso “Siete sombreros para pensar” (De Bono, 1970)




Cuando promovemos situaciones que sólo se conciben a partir de la acción elaborada intelectualmente, logramos contrastar plenamente con las desarrolladas al influjo de los juegos de video, en los cuales la acción resulta puramente instintiva, a partir del esquema acción – reacción, en las cuales el pensamiento queda en un lugar casi marginal.


Revisamos la partida? Valorando las decisiones.

Otro de los aspectos fundamentales se da en la posibilidad de revisión que tienen cada una de nuestras decisiones, tomadas a lo largo de una partida de ajedrez.

En efecto, el ejercicio de reproducir las partidas en un contexto pedagógico nos brinda la oportunidad de reflexionar, de repensar, de debatir, de analizar y juzgar con espíritu crítico el valor de cada una de nuestras elecciones.

Este tipo de revisiones resultan muy beneficiosas realizadas de manera grupal, intentando mostrar que todos nos equivocamos y todos también acertamos, que todas las evaluaciones podrían haberse realizado desde otra perspectiva.

Se trata de uno de los momentos de mayor riqueza del proceso, en el cual se ponen en juego las situaciones más reales, las decisiones tomadas en situaciones no “artificiales” como las que se generan a partir de la proposición de situaciones problemáticas prediseñadas.

Los niños disfrutan muchísimo cuando pueden mostrar su “genial” jaque mate, y aprenden enormemente de sus propios fallos. Sólo hay que buscar que la situación de análisis sea lo más distendida posible y no se transforme en una situación tensionante… nada más lejos del objetivo!!


Jugar Contra o Jugar Con? Aprendiendo a perder y aprendiendo a ganar…. Los valores también se juegan!

Finalmente quería realizar algunas consideraciones acerca de algunos aspectos que necesitan de un manejo adecuado para evitar el transmitir mensajes inapropiados.

Y una cuestión clave a abordar es el factor competitivo ligado a la práctica del ajedrez, máxime considerando que se trata de una disciplina de carácter individual y en la qué está en juego (al menos desde el imaginario social) la “inteligencia” de quien lo juega, , con ello, lo más íntimo de su autoestima. Por eso el tema no es menor.
En primer lugar, creo necesario señalar que, al menos en los contextos educativos, la competencia si bien no debe ser aplazada completamente, pues ella es parte de la vida y como tal, objeto de la tarea pedagógica, sí debe ser llevada a lugares en los que permita potenciar la experiencia y no entorpecerla.

Muchas veces, vemos como tanto en ajedrez como en otras disciplinas deportivas, los niños son exigidos al máximo en afán de obtener resultados, de alcanzar un primer puesto, de derrotar al otro Colegio… a lo que siguen enormes reproches por no haberlo logrado o grandes felicitaciones que sólo resaltan el gran logro de haber vencido…

Pues bien. Contra esa filosofía que valora sólo los puntos de llegada y no los caminos recorridos, que lleva a qué sólo disfruten los ganadores, en detrimento de los derrotados, que participen solamente quienes se creen con posibilidades de triunfo, que dramatiza lo que debiera haber sido una jornada placentera es que dirigimos nuestra pedagogía.

Por eso, enfatizamos en que al ajedrez “Jugamos con” y no “contra”, promovemos actividades de tipo participativas y no meramente competitivas, afirmamos que el ganar y el perder son dos posibles resultados pero no el motivo de nuestro disfrute (que fue el juego en sí mismo), como así también fomentamos las tareas y Jornadas Recreativas grupales, buscando superar la instancia del “yo hice”, “yo gané”, “yo perdí” en un “nosotros” más contenedor y facilitador de la aparición de actitudes solidarias, de cooperación, de construcción colectiva.

La genial visión de la temática por parte de Quino en “Mafalda” (1968)


Como corolario sólo quería agregar que el ajedrez es una interesantísima herramienta pedagógica, que ha permitido enriquecer en alto grado los proyectos educativos de innumerables Colegios de nuestro país y el mundo que de una manera u otra lo han incorporado a sus propuestas curriculares o extracurriculares… Pero cuidado… que como cualquier herramienta debe ser utilizada adecuadamente, atendiendo a sus características, conociendo los peligros de sus usos indebidos, explotando sus virtudes y adaptándola a las circunstancias concretas.

Un riquísimo camino educativo está abierto… a disfrutarlo!!



SOLO PARA ESPIRITUS CURIOSOS
Anatoly Karpov y Viktor Korchnoi
"En 1978 se jugó el XXVIII Campeonato del mundo entre Karpov y Korchnoi. Después de una lucha en la que se cuenta que se tuvo que poner un tablón separador debajo de la mesa porque Korchnoi y Karpov se daban patadas, que Korchnoi se quejaba de que a Karpov le pasaban mensajes "codificados" en los yogures que comía durante la partida, y otras historias parecidas, Karpov ganó."
"El match de 1978 entre Karpov y Korchnoi disputado en Baguio (Filipinas) estuvo plagado de incidentes que formaban parte de la guerra psicológica que ambos bandos utilizaron. La presencia de gurús, parapsicólogos y demás, ha quedado ya como anécdota."
"Karpov defendió su título de forma exitosa ante Korchnoi en 1978 y 1981 en Filipinas e Italia respectivamente. Ambos encuentros estuvieron cuajados de situaciones polémicas; presión sobre la esposa de Korchnoi retenida en Rusia, los famosos parapsicólogos contratados por Karpov, espionaje de la KGB, etc."

Alexander Alekhine
En 1935, se organizó en Varsovia un torneo internacional por equipos. Alekhine jugaba como primer tablero por Francia, ya que se había nacionalizado francés. Sin embargo, durante el viaje llegó a la frontera polaca sin pasaporte. Cuando los funcionarios le pidieron la documentación, Alekhine replicó: "Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito documentación." La cuestión tuvo que ser arreglada por las más altas autoridades.
Alekhine tenía una esposa mucho mayor que él y notoriamente robusta, de la que varios colegas bromeaban diciendo que debería tener por lo menos el doble de su edad y el triple de su circunferencia; otros llevaban la broma más lejos y decían que ella era "la viuda de Philidor".

Alekhine estaba un día en un café y observaba cómo jugaban unos aficionados. Uno de los jugadores le propuso jugar contra él. El campeón mundial aceptó, pero a condición de tener un hándicap de una torre.
-"¿Qué dice usted? ¡No me conoce!", exclamó el adversario, asombrado.
-"¡Por eso mismo!", respondió Alekhine con sangre fría.



Morphy in love


"Cuando aconteció el relato de este suceso Paul Morphy ni era maestro ni había derrotado aún al campeón del mundo Anderssen, aunque sí era conocido como un auténtico genio. Tenía a la sazón dieciseis años y cursaba estudios de bachillerato, que un año después concluiría en el Colegio Jesuíta San José, del Estado de Alabama. Corría la primavera de 1855 cuando en una de sus correrías estudiantiles vio a cierta agraciada jovencita, hija de un hortelano que cuidaba de sus propias tierras, vecinas a la que vivían los tíos de Paul. Obvio es decir que verla y enamorarse fue todo uno. ¡El flechazo propio de las épocas románticas que cantaron Heine y Bécquer!
Pero Paul había llegado tarde. Un rival imponente se oponía a sus proyectos amorosos. Se trataba de su propio primo Ernest, dos años mayor que él e hijo de su citados tíos vecinos de la damita, de quien estaba prendado. Esto era suficiente motivo para que surgieran las consabidas pláticas de familia, que Paul esquivó desafiando a Ernest a un match de ajedrez a seis partidas, cuyas condiciones eran:
1º- Las partidas se jugarían con la apertura forzada del Gambito Evans, de moda en aquel entonces.
2º- Paul daba ventaja de tiempo, disponiendo tan sólo de un minuto de reflexión para cada jugada, mientras que Ernest, podía pensar cuanto quisiera; de este modo se equilibrarían las fuerzas.
3º- El vencedor tendría derecho en usufructo a los presuntos favores de la linda muchacha, sin que el vencido pudiera oponerse a su rival con una competencia ilícita.
Acordadas pues, estas condiciones, se jugaron el amor del deseado tesoro en el campo del honor del ajedrez. La victoria correspondió a Paul, quien derrotó cuatro veces a su adversario primo, perdiendo solamente una partida y haciendo otra tablas.
Pero esta victoria no se completó en el terreno de Eros, pues al comunicar Paul a la dama sus pretensiones, gracias al triunfo logrado, obtuvo de respuesta unas calabazas del tamaño de una catedral. Y cuenta la tradición que no paró todo en eso, sino que el futuro suegro que casualmente presenciaba la escena desde oculto lugar, propinó al galán una serie de coscorrones, a guisa de jaque perpetuo, que a no salir en desesperada fuga, se malogra allí para siempre aquel genio del ajedrez mundial"
(Ajedrez Español, 1948)

Mihail Tahl

De una entrevista que le hicieron:
Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?
Tahl: ¡Continuamente! Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta del enemigo correcta en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis", tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa. No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre poesía infantil de Chukovski:
¡Oh, qué dificil es el trabajo De sacar a un hipopótamo del pantano!
No podría explicar en base a qué asociación este hipopótamo se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano. Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!".
"En 1969, tras un empeoramiento de su dolencia renal, Tahl sufrió intensos cólicos durante muchos meses, y los médicos tuvieron que inyectarle morfina. Pero pese a todas las penas de su vida, Mihail Nejemevich no perdió su sentido del humor. Cuando un amigo le preguntó: "¿Es cierto que te has convertido en morfinómano?", al instante le replicó: "¡En absoluto! ¡Soy un chigorinómano".(...) En realidad, Tahl admiraba a Morphy y a Chigorin." (G.Kasparov)

Bobby Fischer


De un artículo publicado en "el Periódico" el 2 de septiembre de 1992, poco antes del inicio de su match-revancha con Spassky:
Escoltado por 200 guardaespaldas, sus exigencias están a punto de volver locos a los promotores, según las últimas informaciones recogidas por el diario estadounidense "USA Today". Los preparativos todavía no han finalizado porque Fischer ha rechazado seis mesas, con tablero incorporado, construidas expresamente para el acontecimiento. El ex-campeón mundial también ha encargado 14 camisas a medida iguales a las que utilizó en Reykiavik, pidió dar su visto bueno a cada uno de los platos del menú del lujoso hotel en que se aloja y exigió que todos los retretes fueran elevados tres centímetros, para su mayor comodidad.
Unas declaraciones de Fischer
Declaraciones de Fischer para la revista yugoslava "Start", en Agosto de 1971:
"Soy un especialista. Juego al ajedrez. Eso es una cosa seria. Otra cosa no la sé, pero todo cuanto sé, lo domino a fondo. (...) Lo que necesito es mucho descanso y una buena iluminación. En especial, no soporto ningún ruido, pues me distraen en mi trabajo profesional de calcular y combinar. (...) Soy meramente un hombre, pero un hombre extraordinario. Mi mundo es el tablero blanco y negro del ajedrez. En mis jugadas hay que ver movimiento y al mismo tiempo arte; quien no consigue verlo me da lástima."
El talante de Fischer
Durante la Olimpiada de Varna de 1962, Tahl decidió hacerle una pequeña entrevista a Bobby Fischer. He aquí un breve recuerdo de Mihail sobre la misma que refleja claramente como las gastaba Fischer cuando sólo tenía 19 años!
"La primera cuestión que te plantearé es: ¿A quién consideras el jugador más fuerte del mundo?" Me miró muy sorprendido, de modo que corregí la pregunta: "Aparte de ti, por supuesto". Me miró atentamente y respondió: "Bueno, tú no juegas muy mal...".
(Mihail Tahl)
La misteriosa silla de Fischer
"Durante el Campeonato del Mundo de Reykjavik (Islandia) en 1972 entre Fischer y Spassky, la delegación rusa achacó el mal juego de Spassky a algún tipo de efluvio o corriente que emanaba de la silla de Fischer, hasta el punto de presentar una reclamación al respecto. La silla fue efectivamente puesta en cuarentena y sometida a vigilancia policial durante 24 horas mientras fue analizada mediante rayos X y diversos tests químicos."

En simultáneas
En unas simultáneas, Fischer ganó la dama a su rival, y éste volvió a ponerla en el tablero al irse el americano. Continuó el juego normalmente y el hombre se vanagloriaba ante los espectadores de que el genio no se había dado cuenta. Siete jugadas más tarde, Fischer volvió a ganarle la dama, y esta vez se la metió en el bolsillo y se la llevó, sin mediar palabra.
Harry Nelson Pillsbury
En Hannover (1902), Pillsbury fue capaz de jugar simultánemente 20 partidas de ajedrez, otras tantas de damas, una de whist, todo ello a la ciega, y por añadidura recordar una serie de palabras largas y sin sentido que habían sido anotadas por el público que presenciaba tan notable exhibición.
Ignaz Von Kolisch
En la época en que todos los grandes ajedrecistas, con excepción de Staunton, deseaban medir sus fuerzas con Paul Morphy, Kolisch declinó tal honor, ya que Morphy no jugaba por dinero y él no jugaba gratis. Kolisch abandonó después el ajedrez y se convirtió en millonario con sus negocios de vinos, con lo que pudo patrocinar varios torneos.
Mir Sultán Khan
El hindú Sultán Khan era un esclavo (siervo) del coronel local Nawad Sir Umar Hayat Khan, que además de emplearlo como sirviente, le enseñó a jugar al ajedrez según las convenciones europeas. En 1929, formando parte del séquito de Sir Umar, Sultán Khan viajó a Inglaterra y permaneció allí hasta 1933. Ante la estupefacción de los maestros ingleses, ganó el campeonato británico en 1929, 1932 y 1933, logrando derrotar además, en esos cinco años, a jugadores de la talla de Capablanca, Flohr y Rubinstein entre otros muchos ilustres nombres. Luego volvió a La India y dejó el ajedrez porque, según él, "era un juego muy difícil". El prepotente Imperio Británico había sido humillado por un humilde siervo.

Cecil Purdy
Durante el campeonato mundial por correspondencia de 1951, el australiano Cecil Purdy, uno de los aspirantes al título, anotó su jugada en una partida crucial, la depositó en el buzón de correos y luego descubrió que era un error que le costaría la partida. Entonces trató de abrir el buzón para sacar la carta, pero al no poder hacerlo, estacionó su auto frente al buzón y se pasó toda la tarde y toda la noche en vigilia esperando que llegaran los del servicio postal a sacar las cartas, hasta que por fin, a las 6 de la mañana, explicó su situación al cartero que llegó, se identificó y éste accedió a devolverle el sobre

Steinitz, Blackburne y Zukertort
Antes de que se iniciaran los campeonatos oficiales del mundo, ocurrió un curioso incidente en una ceremonia presenciada por muchos maestros de ajedrez de la época: un miembro de la realeza (que poco entendía de ajedrez) alabó las virtudes del juego y propuso un brindis por "el mejor jugador del mundo"; pero para sorpresa de todos, súbitamente tres ajedrecistas se pusieron en pie: Steinitz, Blackburne y Zukertort.

Carlos Torre
Se cuenta que un extranjero llegó a jugar a un club de ajedrez, preguntando quien era el mejor jugador. Le dijeron que era aquel que en ese momento se encontraba jugando (era el mismísimo Carlos Torre)
Jugaron una partida y Torre se dejó perder y le dijo a su adversario "creo que perdí porque mi dama me estorbó toda la partida. Te la doy de ventaja" y así jugaron y Torre le ganó todas las partidas siguientes y su adversario se fue convencido de que era mejor jugar sin dama.
Partida entre Chigorin y Tarrasch
Durante el torneo internacional de Viena de 1898 se enfrentaron Mikhail Chigorin y el Dr. Siegbert Tarrasch. Tras la jugada 37, Chigorin ofreció tablas a Tarrasch en un final de alfiles de distinto color (ver posición en diagrama).
Tarrasch rechazó el ofrecimiento del maestro ruso y ante su sorpresa Chigorin cogió entonces su propio alfil y lo quitó del tablero diciendo: "¡Pues trate de ganarme!"
Ahora Tarrasch entendió la naturaleza de la posición y aceptó inmediatamente las tablas.
¡El rey negro no podrá nunca pasar de su campo porque los peones blancos se lo impiden! La presencia o no del alfil blanco no altera el resultado.
El Café de la Régence
Café de la Régence hacia 1840
El Café de la Régence en París era desde principios del siglo XVIII lugar de encuentro de políticos y literatos. Estos felices mortales solían dormir hasta bien entrada la mañana, por lo cual sólo a partir de la tarde hacían acto de presencia. El Café de la Régence abría sus puertas a las ocho de la mañana. Sus primeros visitantes eran los jugadores apasionados, que se apiñaban en las repletas salas de juego. Allí podían jugar a los naipes, al billar, a las damas y al dominó. Y también al ajedrez.
Hacia el mediodía, el café veía sus mesas repletas. Los sudorosos camareros a duras penas podían abrirse paso entre el gentío envuelto en humo de tabaco e impregnado de aromas etílicos. Durante decenios, todo aquel que significaba algo en la sociedad parisina, tenía que dejarse ver en el Café de la Régence. Voltaire, Rousseau, Diderot, Robespierre, Napoleón (ajedrecista entusiasta, pero desastrado y con malos modales), Benjamín Franklin, diversos ministros del gobierno y gentes de los mejores círculos sociales iban allí para ver y hacerse ver.
El emperador francés Napoleón Bonaparte



Desde mediado el siglo XVIII hasta los años treinta del siguiente siglo, París era el centro del ajedrez en el mundo, y el Café de la Régence el cuartel general de los jugadores de ajedrez. El Café contrató a un jugador profesional, cuyo trabajo consistía en enfrentarse contra cualquier cliente que desease jugar una partida.
El primero de estos profesionales del ajedrez fue M. de Kermur, Sire de Légal (1702-1792).
En aquellos tiempos, Légal fue considerado como uno de los dos jugadores más fuertes del mundo. El otro fue el sirio Philipp Stamma, residente en la corte de Londres. Légal se estableció en el café donde jugaba por dinero; cuanto más alta era la apuesta, mejor jugaba. Casi siempre ganaba, por más que solía dar ventaja al adversario.

Entre los sucesores de Légal, que fueron empleados como profesionales en el Café de la Régence, figuraron fuertes maestros como Saint-Amant, La Bourdonnais, Deschapelles, Kieseritzky y Harrwitz.
En el Café de la Régence solían aparecer excéntricos de todo tipo. Uno de los más conocidos fue un tal M. Bonnour, quién siempre aparecía con su perrito, “un animal pequeño y raro, que, cuando hacía buen tiempo corría delante su amo, pero si llovía, se escondía en su bolso. Cuando su amo jugaba, colocaba sus patitas delanteras sobre el canto de la mesa, seguía las jugadas del adversario con unas miradas salvajes, hacía crujir los dientes, gruñía y ladraba furiosamente, si el adversario ganaba”.
En aquella época, los excéntricos eran bien recibidos en el Café de la Régence.



Paul Morphy jugando simultáneas a ciegas en el Café de la Régence

El Turco


El Turco fue una famosa farsa que simulaba ser un autómata que jugaba al ajedrez. El Turco fue construido y revelado por Wolfgang von Kempelen en 1769. Tenía la forma de una cabina de madera de un metro veinte de largo por 60 cm de profundidad y 90 de alto, con un maniquí vestido con túnica y turbante sentado sobre él. La cabina tenía puertas que una vez abierta mostraban mecanismo de relojería y cuando se hallaban activados era capaz de jugar una partida de ajedrez contra un jugador humano a un alto nivel. También podía realizar el Problema del caballo con facilidad. Sin embargo, la cabina era una ilusión óptica bien planteada que permitía a un maestro del ajedrez esconderse en su interior y operar el maniquí. Consecuentemente, el Turco ganaba la mayoría de las partidas.
Mientras que el Turco era una estafa y no un auténtico autómata, posteriormente si hubo intentos reales de ajedrez mediante autómatas, como El Ajedrecista.

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El comienzo
Kempelen exhibió por primera vez al Turco en la corte de la emperatriz de Austria María Teresa en 1770, realizando posteriormente una gira por Europa durante varios años de la década de los 1780. Durante esta época, el Turco fue exhibido en París, donde jugó una partida contra Benjamin Franklin, quien perdió. Kemplelen decidió que el autómata estaba ocupando buena parte de su tiempo y lo relegó un rincón del palacio de Austria, centrándose en otros autómatas. En 1789, Freiherr Joseph Friedrich zu Racknitz construyó un duplicado del mismo y escribió un libro donde especulaba sobre su funcionamiento, publicado en Dresde. A pesar de que su explicación era correcta en algunos puntos, dicha explicación resultaba en un maniquí que solo podía ser operado por un enano o un niño, y las medidas del autómata de Racknitz no eran las mismas que las de Kempelen.
El auge del Turco
Después de la muerte de Kempelen en 1804, el autómata pasó por muchas manos, acabando en las de Johann Maelzel. El secreto de su funcionamiento fue bien conservado, a pesar de que muchos pensaban que se trataba de un engaño. Aún quedaba suficiente misterio para permitir al Turco continuar sus giras. En 1809, el Turco derrotó a Napoleón Bonaparte en Schönbrunn, durante la campaña de la Batalla de Wagram.
Maelzel llevó al autómata a jugar en Francia e Inglaterra, pero debido al monto de sus deudas, viajó a los Estados Unidos para exhibirlo. Mientras se hallaba en Inglaterra, en 1820, el Turco jugó una partida contra Charles Babbage, un pionero de la computación.
La gira en Estados Unidos fue un éxito y Maelzel decidió llevarlo a Cuba, como primera parte de un tour por Sudamérica. Mientras se hallaba allí, su secretario y confidente, William Schlumberger, murió. Muchos informes indican que posiblemente fuese el hombre que, desde dentro, manejase al maniquí, ya que era un experto maestro de ajedrez. Fuese cierto o no, posteriormente el resto del grupo de Maelzel le abandonó, obligándole a embarcar de nuevo a Estados Unidos. En el viaje se dedicó a beber a solas en su camarote, hasta que fue hallado muerto cerca del final de la travesía. Su cuerpo sin vida fue arrojado al mar.
Los años finales
El Turco dejó entonces de actuar y su nuevo propietario lo vendió a John Mitchell, un doctor en medicina y cirugía que fundó un club con el expreso propósito de hacerse con el autómata. A cambio de un pago revelaría el secreto del Turco a los miembros del club. A pesar de que logró cierto éxito en sus primeras actuaciones de exhibición, Mitchell carecía del don para el espectáculo de Maelzel. El Turco fue donado al Museo de Filadelfia. En 1854, 85 años después de su construcción, fue destruido en el gran incendio de Filadelfia. El hijo de Mitchell, Silas Mitchell, publicó un libro que explicaba sus secretos, Al menos 15 jugadores de ajedrez habían operado al autómata a lo largo de su existencia. Esto resultó en numerosos libros y panfletos, ninguno de los cuales llegó a descubrir su secreto.
El secreto


Mecanismo del autómata
El secreto del Turco se encontraba en la naturaleza plegable de los compartimentos dentro de su cabina y en el hecho de que los mecanismos y un cajón de la cabina no se extendían hasta la parte posterior, donde se encontraba un tablero de ajedrez secundario, que el operador usaba para seguir el juego. El fondo del tablero principal tenía un resorte bajo cada escaque y cada pieza contenía un imán. Este intrincado sistema permitía al operador saber que pieza había sido movida y dónde. El operador hacía su movimiento mediante un mecanismo que podía encajarse en el tablero secundario, indicando al maniquí donde mover.
Existen muchas leyendas respecto al autómata. Kempelen jamás fue un barón. El maniquí jamás fue operado por un veterano de guerra que hubiese perdido las piernas, ya que podía acomodar a un hombre completamente y jamás jugó contra Federico el Grande.




NUESTROS CURSOS

EDADES Y NIVELES

La Escuela Uruguaya de Ajedrez brinda asistencia teórico práctica a niños, jóvenes y adultos de todos los niveles de juego, desde principiantes –aún desde quienes no conocen siquiera las reglas básicas del juego- hasta quienes lo practican en el más alto nivel competitivo.

De hecho, pasan semanalmente por nuestras aulas tanto niños y adultos que están comenzando a familiarizarse con las reglas elementales como así también campeones nacionales de diferentes categorías y representantes olímpicos de nuestro país.

Con el fin de poder asistir adecuadamente a las necesidades de cada uno de ellos, disponemos de diferentes cursos y modalidades, constituyéndose uno o más grupos de cada uno de ellos.
Infantiles, nivel inicial

Infantiles, nivel intermedio y avanzado

Adultos, nivel inicial

Adultos, nivel intermedio

Adultos nivel avanzado

Alta competencia

Adultos mayores.

MODALIDADES

El año 2009 será un año de novedades importantes.

Arrancamos el año con nuevas y sofisticadas herramientas pedagógicas, que permitirán la utilización de las más altas tecnologías informáticas disponibles en el mundo para el estudio de nuestro juego en clases grupales, incorporando un procesador de alta resolución y un plasma de grandes dimensiones que posibilita una perfecta visualización desde cualquier lugar del salón.

Se trata de un avance fenomenal, que nos ubica en el más alto nivel a nivel mundial de utilización de tecnologías aplicadas al estudio del ajedrez, lo que nos llena de orgullo y satisfacción, y que sabemos resultará de la mayor utilidad para nuestros estudiantes.

Paralelamente a esto, la Escuela Uruguaya de Ajedrez analiza seriamente la posibilidad de atender a una creciente demanda de crear “Aulas Virtuales”, desde donde se puedan extender nuestros servicios a muchísimos aficionados tanto de Montevideo como del interior del país.

Próximamente informaremos acerca de los avances de esta iniciativa.


TORNEOS PARA TODOS

NIVEL ESCOLAR

Anualmente, la Escuela Uruguaya de ajedrez organiza una serie de encuentros promocionales en los que participan niños de una gran cantidad de Escuelas de nuestra ciudad.

El espíritu de estos encuentros pone el acento en lo participativo, transformando la tarde en una jornada festiva, en la que ningún niño se sienta “derrotado”, sino todo lo contrario.

Alrededor de 200 pequeños ajedrecistas participan de cada una de estas jornadas, donde vemos más sonrisas que jaques… de eso se trata!!

NIVEL COMPETITIVO Y PRE COMPETITIVO

Durante todo el año también la Escuela organiza interesantes torneos de nivel competitivo, que nuestros alumnos utilizan como una excelente base de pruebas y fuerte entrenamiento para las competencias oficiales del año.

A partir del mes de febrero, con la celebración del tradicional “Desoxidante” y hasta el Clausura de diciembre, una importante cantidad de torneos nos permiten disfrutar del juego a la vez que someternos a una exigente prueba en el mejor clima de camaradería, amistad y compañerismo.

CONTACTO


Pueden comunicarse de lunes a viernes de 17:00 a 22:00 hs. al teléfono 708 6686

Correo electrónico escuelajedrez@adinet.com.uy